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martes, 3 de marzo de 2009

La Luz del Mundo

Fuente:http://www.sectas.org/bajoelyugo.htm

Bajo el yugo de la Luz

Por Béla Braun

  • Secta usa celebración anual del 14 de agosto para traficar con indocumentados centroamericanos a los Estados Unidos
  • Dice tener millones, pero el Censo de Población indica que no llega a los 200 mil miembros.
  • Nexos con el PRI protegieron a su máximo líder, acusado de abusar sexualmente a niñas.
  • Cómo se vive hoy en la colonia Hermosa Provincia, una narrativa actualizada.

Publicado originalmente en Revista Picnic, Mayo de 2005.

“EL PUEBLO DE DIOS”

En la Guadalajara católica sobran los dedos que amablemente le señalen al viajero y al curioso el camino más directo para llegar al “Pueblo de Dios”.

—Sigue la avenida Hidalgo hasta donde termina y por ahí preguntas—dice una voz amable, corroborando la fidelidad de una instrucción previa.

Hidalgo atraviesa la ciudad en sentido poniente-oriente. Al cruzar Calzada Independencia el paisaje comienza a transformarse tan gradualmente que cuando uno está ya bien al oriente, apenas y recuerda la belleza lenta y calurosa del centro, o de la avenida Chapultepec. Ya no es esta la ciudad de antiguas casonas de esplendor renovado, alzadas soberbias al paso de arboladas avenidas de camellón; las plazuelas y los parques, los monumentos históricos y las iglesias magníficas han quedado bien atrás. Este es el dominio de las callejas oscuras y estrechas, de las escasas avenidas anchas y descuidadas, de las casas cuyas paredes, coloreadas más por el trazo juvenil del aerosol que por la brocha gorda, se desmoronan lentamente conforme el suelo vibra bajo el tránsito pesado.

Guiados por nuevos dedos índices, los visitantes encuentran pronto la calle que conduce a la entrada principal de la colonia Hermosa Provincia y muy pronto el paisaje ha cambiado radicalmente y es obvio que ya se está ahí.

No es el discreto monumento al fundador de la Luz del Mundo, Aarón Joaquín, lo primero que llama la atención; tampoco son las casas uniformemente pintadas de azul y blanco; ni las calles radiales con nombres hebreos que confluyen en la Glorieta Central; ni siquiera es el enorme templo, postal inevitable de la Guadalajara moderna, increíblemente ostentoso e imponente lo que primero indica a los visitantes que ya se está en la mítica colonia sede de la secta: son las mujeres y sus faldas absolutamente largas y su ropa que, pese al calor, cubre cada resquicio de piel bajo el cuello y son sus caras sin maquillaje lo primero en evidenciar que se ha entrado a un pequeño mundo dentro del mundo, a una ciudad en miniatura dentro de una gran ciudad.

Una vez ahí, los visitantes abandonan el automóvil en la calle de Jericó: es imposible seguir adelante a menos que se proceda a pie.

La tarde pierde la batalla lentamente y, blandiendo los últimos rayos del sol, cae frente a una noche que se anuncia silenciosa, espectral.

Todo es distinto aquí. Las casas, que arquitectónicamente no se distinguen del resto de las improvisadas construcciones populares de las afueras de Guadalajara, poseen una imagen distintiva. Como ya se dijo, todas son azul y blanco, pero además, varias de ellas están decoradas con motivos religiosos y muchas veces en el camino los curiosos verán la consigna: “Feliz cumpleaños SJF” inscrita con diamantina en el centro de un corazón de unicel. Desde cualquiera de las calles confluentes se advierte el templo de 60 metros de altura, sede mundial de la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo, o simplemente la Luz del Mundo. Su iluminación amarillenta y la antena en cuya punta brilla una luz roja intermitente para ahuyentar a los aviones hacen que la construcción, ya de por sí monumental, se imponga en el medio de una noche incipiente y silenciosa. Es una extraña sensación de irrealidad la que provoca el paisaje. Absortos en él, los forasteros han pasado por alto un detalle que ahora, de súbito, como cuando se despierta de un sueño para resurgir en otro, se hace notorio: todo el tiempo ha estado sonando entre las calles de la colonia un canto angélico que parece pertenecer al ambiente, ser generado espontáneamente y esparcido por el viento. Pero no son los ángeles los que entonan esos himnos: el sonido proviene de bocinas distribuidas por toda la Hermosa Provincia. Los altavoces están protegidos por una estructura metálica que los resguarda del robo o del vandalismo, actos, por cierto, poco imaginables en un lugar donde cada acto y cada pensamiento parecen estar vigilados en todo momento.

No son ángeles, pero tampoco es música grabada lo que suena entre las calles de la Hermosa Provincia. Se trata del servicio nocturno amplificado sistemáticamente para llevar “la palabra del Señor” a cada resquicio de este “Pueblo de Dios”, término con que más de una vez los visitantes habrán de escuchar a los pobladores referirse a sí mismos, dándole a la palabra pueblo una doble connotación: lugar y grupo de gente.

Una vez en el centro de la colonia, es decir, en la Glorieta Central, donde el inmenso templo se alza rumbo al cielo, el asombro de los curiosos crece. Las casas que dan a esta glorieta distan mucho de ser las modestas viviendas donde los albañiles, los obreros, las sirvientas, los carpinteros y las enfermeras técnicas viven sus vidas casi privadas: se trata de casas de dos o tres pisos en cuyos frentes hay jardines y fuentes, y en cuyas fachadas pueden leerse pasajes bíblicos o alabanzas; diseños estrafalarios, balcones de aluminio, enredaderas, dibujos con escenas pastoriles y detalles diversos de un mal gusto ecléctico y ostentoso hacen a los visitantes preguntarse ¿quiénes viven ahí? La pregunta no tendrá una respuesta clara ni monolítica.

—Gente que, gracias a Dios, ha prosperado. Gente de la Iglesia—dirá Samuel Martínez, un hombre en sus cuarenta, “obrero” de esta misión evangelizante perpetua que es la Luz del Mundo, quien habrá de interceptar a los curiosos para hablarles de la palabra del Señor, en el interior del templo.

UNA CASA PARA EL ALTÍSIMO

La mayor parte de los asistentes a ese servicio vespertino abandonan el templo en unos cuantos minutos. Aprovechando la circunstancia, los extraños se aventuran en un movimiento inverso para conocer el interior de la construcción. Si por fuera el edificio se distingue de cualquier otra sede religiosa por su opulencia rebuscada, su peculiar simetría, su carencia de líneas rectas y su estructura de bases superpuestas que se estrechan una sobre la otra mientras ascienden, provocando precisamente la ilusión de elevación, por dentro el espectáculo es todavía más extraño.

Las bancas de madera oscura alargadas donde la congregación hace lo propio se distribuyen en dos secciones: las mujeres se sientan a la derecha y los hombres a la izquierda. Luego, en un segundo nivel, a la manera de gran teatro, se localiza la segunda sección de butacas, donde se sientan las jovencitas; más arriba, en el tercer nivel que desde abajo luce imposible por lejano y oculto, se sientan los jóvenes varones.

Como es de esperarse no hay imágenes religiosas dentro del templo. La iconografía se limita a las trompetas y las alas; el colorido interno redunda en el naranja, el café, el dorado, el amarillo y algunos otros tonos sobrios y oscuros que contrastan con el mármol del frente del templo, donde se localiza el púlpito y el espacio para el coro regular.

¿Cómo fue que lograron los visitantes llegar tan lejos? Eludiendo sin querer la vigilancia estrecha a la que son sometidos los curiosos que día a día y con distintas intenciones se acercan a conocer este lugar de fantasía sórdida.

Atraídos por un sonido fuerte similar a un balido, cuyo eco revienta entre las curvas paredes interiores del templo, los extranjeros avanzan con timidez hacia el frente, donde finalmente son interceptados por Samuel Martínez, quien se convertirá en guía y predicador obligado, custodio y amable vigilante de sus dudas y de sus movimientos.

—Esa es la forma en que tratamos de agradarle al Señor. Hay que expresar las cosas sentidamente—explica Samuel para dar respuesta a una pregunta sobre el origen del misterioso llanto.

Arrodillado a cinco metros de los forajidos, un hombre moreno y delgado con escaso cabello y vestimenta humilde y sobria entrelaza los dedos frente a su cara mientras ofrece su “sentida súplica” a Dios. Como posteriores visitas al templo habrán de confirmar, es ésa la manera en que los devotos miembros de la Luz del Mundo se dirigen a su Señor. El llanto parece validar la autenticidad de la oración. Sin embargo, se trata de un llanto sin lágrimas y sin pañuelos desechables. El hombre arrodillado termina su oración y se levanta tan tranquilo, sin señales visibles de haber llorado; rápidamente alcanza a una mujer en el pasillo y juntos se dirigen a la salida.

Samuel invita a los curiosos a sentarse “un momento” para proceder con una de las obligaciones básicas de cualquier “obrero” (categoría más baja dentro del cuerpo de predicadores de la LDM): hablar de la palabra del Señor.

En visitas subsecuentes, los curiosos comprobarán que las citas bíblicas con que los obreros explican su comportamiento y su peculiar forma de vida son casi siempre las mismas. Los más avezados las recitan textualmente, los otros las reproducen conforme su memoria se los permite e improvisan o adaptan el resto al mensaje que quieren dar.

A las afueras del templo, de día y de noche, hombres y mujeres montan guardias para interceptar a los múltiples visitantes. El trabajo parece cumplir dos propósitos: acercar a los curiosos a la doctrina de la LDM y cerciorarse de que no perturben el orden o indaguen más allá de lo bien visto.

Distraídos durante la prédica de Samuel Martínez, los visitantes escudriñan con la mirada cada rincón del templo. Les llama particularmente la atención el trono plateado que se sitúa justo bajo la parte más alta del templo.

—Ahí sólo se sienta el Siervo del Señor—aclara Samuel Martínez para aplacar la curiosidad de sus escuchas.

El Apóstol de Jesucristo oficia algunos servicios al año desde ese trono: el 14 de febrero, día de su cumpleaños, y el 14 de agosto, cumpleaños de su padre Aarón, el fundador de la iglesia, fechas máximas en el calendario litúrgico de la organización, son las únicas ocasiones en que es seguro que asista. La mayor parte del resto del año ese sitio permanece vacío, y los oficiantes regulares deben conformarse con un pequeño púlpito colocado a la izquierda de la congregación.

Desde la perspectiva del privilegiado, son las mujeres quienes están a la izquierda. Además, detrás de él hay un espacio amplio de butacas azules que normalmente permanecen vacías, pero que en ocasiones especiales, dice Samuel Martínez, son ocupadas por los miembros del coro, quienes con voces celestiales cantan al oído del Apóstol.

LA IMAGEN DEL REBAÑO EN EL MUNDO DE LOS EXTRAVIADOS

Para el profesor Raymundo Martínez, de 50 años, quien trabaja en una escuela marista de Guadalajara, “la Iglesia de la LDM ha dado tema de conversación para los tapatíos desde hace mucho; los pertenecientes a esta secta se distinguen, en el caso de las mujeres, por su forma de vestir, que es muy típica, y los hombres, por ser gente muy trabajadora y muy confiable; son excelentes trabajadores en la construcción, como obreros, como zapateros, eso los distingue del resto”.

Este testimonio concuerda en esencia con el de la mayoría de los entrevistados tapatíos, quienes opinan que al interior de la secta se ejerce tanto control sobre los miembros que éstos acaban por adoptar formas de comportamiento que no les son comunes a la generalidad de los mexicanos.

Son bien conocidas las restricciones que la jerarquía de la iglesia impone a sus fieles: las mujeres deben vestir “honestamente”, abstenerse de usar pantalones o faldas cortas, maquillaje o joyas; ni hombres ni mujeres pueden beber alcohol, fumar, o consumir cualquier tipo de droga; son mal vistos el juego, el baile y cualquier distracción de carácter “mundano”. Y aunque no es una regla escrita, es evidente que el control de la natalidad tampoco se ejerce al interior de la secta, pues el número mínimo de hijos reportado por algún entrevistado para Picnic es de cinco. De hecho, la mayor parte de los miembros de la iglesia con quienes se habló tenían siete hijos.

Además, se ha documentado que la asistencia al templo es obligatoria varias veces por semana para todos los miembros.

Pero hay otros temas que desde hace mucho incentivan las conversaciones entre tapatíos sobre la LDM.

Recuerda Raymundo Martínez: “Los primeros comentarios que escuché sobre Samuel Joaquín Flores eran sobre el ejercicio del derecho de pernada. No fue una sorpresa cuando ocurrió el escándalo de 1997. Fue como corroborar lo que ya se decía desde antes”.

Fernando M. González ha documentado que en el año 1942, el diario El Occidental, de Guadalajara, publicó una nota en la que se denunciaba que el fundador de la Luz del Mundo, Aarón Joaquín, padre del actual líder, había abusado sexualmente de una joven de 16 años. Según fuentes al interior de la iglesia, a consecuencia de dicha relación nació Abel, hijo ilegítimo de Aarón Joaquín, quien después fue reconocido y registrado legalmente por su padre para evitar que el escándalo creciera.

Tras la publicación en 1997 de diversos testimonios que involucran a Samuel Joaquín Flores en el abuso sexual de menores de edad de ambos sexos, la imagen de la iglesia se ha vinculado estrechamente con ese hecho. A consecuencia de ello, la jerarquía de la LDM ha procurado mantener un sistema de comunicación abierto con los medios masivos y con los curiosos en general. Ejemplo de ello son los desplegados publicados en los diarios de Guadalajara en los que aparece Samuel Joaquín durante la Santa Cena (cada 14 de agosto) acompañado por gobernadores, ex gobernadores, alcaldes y miembros distinguidos de la sociedad tapatía. Sin embargo, el Siervo de Jesucristo jamás ha concedido una entrevista a los medios.

EL ABOGADO DEL APÓSTOL

La oficina de Orestes Sánchez es básicamente discreta. Se ubica en un edificio inadvertido de la colonia Tabacalera, en el Distrito Federal. Desde ahí, el abogado especialista en derecho eclesiástico recibe a los medios de comunicación que, como éste, se interesan por recoger la versión oficial de la iglesia de la Luz del Mundo sobre temas diversos.

Orestes defendió a Samuel Joaquín Flores de las acusaciones de abuso sexual que varios ex miembros de su iglesia presentaron infructuosamente en la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco.

Se acude a este sitio con la intención de saber sobre los fundamentos teológicos y la organización jerárquica, económica e institucional de la LDM. Siempre dispuesto a responder a las inquietudes del reportero, Orestes Sánchez, de mirada juguetona y triste, aspecto vivaracho y hábil con las palabras, atiende a cada pregunta como lo hacen todos los miembros de la secta, con múltiples referencias bíblicas.

Respecto a la fecha de la fundación de la LDM, por ejemplo, Sánchez argumenta:

La Iglesia cristiana remonta sus orígenes a la muerte de Jesucristo y a la manifestación del Espíritu Santo. El día que desapareció el último de los apóstoles, desapareció la Iglesia fundamentada en el principio de los apóstoles. Para nosotros, en el año de 1926, el llamamiento por Dios del hermano Aarón [al apostolado] da principio a la restauración de la primitiva Iglesia Cristiana.

Aarón Joaquín, para ustedes, ¿es un apóstol?

Es apóstol. El es llamado al ministerio del apostolado y lo ejerce de 1926 a 1964.

¿Cómo fue llamado al apostolado?

—Voy a poner el ejemplo del apóstol Pablo. Él no conoció a Cristo. Camino a Damasco iba persiguiendo a los cristianos cuando el Señor se le presenta y lo llama al apostolado. Para nosotros la prueba es el sentimiento religioso manifestado en nuestro corazón y aceptado precisamente por la predicación del hermano Aarón. No hay elementos objetivos o señales evidentes. La señal más palpable es la predicación del Hermano Aarón.

El 6 de abril de 1926 él sintió el llamamiento de Dios y a partir de entonces se dedicó al apostolado. A partir de 1926 se dio el primer diálogo entre el hermano Aarón y Cristo—concluye.

De tal diálogo surgió el actual imperio religioso con presencia en 38 países, de los cuales Estados Unidos, El Salvador y Colombia son los que más adeptos reportan a la secta. Pero fue Samuel Joaquín, hijo del fundador y no éste quien llevó al grupo a tal expansión. Además de él, existe un consejo de cinco obispos con poder de decisión y 12 ministerios.

Las cifras oficiales, es decir, las aportadas por la jerarquía de la Luz del Mundo, hablan de una membresía de un millón y medio de personas en México y cinco millones en todo el mundo. Esta cifra se ha reproducido en los medios de comunicación desde hace años de manera automática. Sin embargo, de acuerdo con cálculos del antropólogo Elio Masferrer, para llegar a los cuales consideró el número de templos de la secta y su capacidad, así como el número de ministros de culto registrados, es imposible que la LDM cuente con más de 250 mil miembros en México. Pero el Censo General de Población y Vivienda 2000 deja la cifra aún más abajo.

Se hace necesario plantear la pregunta: ¿de dónde provienen los recursos para mantener y ampliar la estructura de la iglesia? Ni el estilo de vida de su líder (quien a decir de sus representantes nunca se sabe dónde está, pues viaja constantemente a todos los países donde tiene presencia la iglesia), ni las características operativas del grupo religioso podrían entenderse con una feligresía de ese tamaño. Por ejemplo, según Orestes Sánchez, el año pasado la zona centro, que comprende a los estados de México, Querétaro, Morelos, Tlaxcala, Puebla y al Distrito Federal reportó un remanente de alrededor de 240 mil pesos. Esto significa que, tras descontar los gastos de mantenimiento y pago de servicios de los templos, así como los sueldos de los empleados y los ministros de culto y otros gastos administrativos, la zona central del país, que a decir del propio Orestes Sánchez no es la que más fieles aporta a la LDM, fue capaz de reunir casi un cuarto de millón de pesos en un año de actividad.

Si las cifras sobre la feligresía de la iglesia están infladas, como aseguran diversos académicos, las cuentas reportadas son por lo menos sospechosas.

SUCESIÓN POR CONVENCIMIENTO

Tras el “llamamiento por Dios” de Aarón Joaquín, en 1964, su hijo Samuel ocupó el poder. ¿Quién lo nombró? El mismo que habrá de nombrar al sucesor de Samuel cuando éste muera: Dios. Al menos eso afirma Orestes Sánchez, quien argumenta:

“Para nosotros el llamamiento de los siervos de Dios es una facultad exclusiva de Dios. En su momento oportuno él se encargará. Si a él le place manifestar a un continuador así será. Yo tengo un sentimiento religioso. Dios me lo hará sentir y se lo hará sentir a todos para que todos consientan en el sucesor”. Y a pregunta expresa sobre los posibles sucesores, el representante legal y mediático de la LDM va más allá:

“Yo no creo que el que continúe al frente de la Iglesia sea uno de los hijos de Samuel Joaquín”. Y asegura que aunque cuatro de los cinco hijos varones del Siervo de Jerusalén son ministros de la secta, será el consejo de obispos y los representantes legales de la Luz quienes en su momento comunicarán a la Secretaría de Gobernación quién habrá sido elegido por el Altísimo para continuar “la misión apostólica”.

DE VUELTA EN LA PROVINCIA

Ya una hora antes de que inicie el servicio de las cinco de la tarde en la sede mundial de la Luz del Mundo, en Guadalajara, un coro mixto ha comenzado a preparar el ambiente en la Hermosa Provincia. Al igual que el día de la primera visita, los altavoces reproducen los cantos que de tan perfectos parecen salidos de un disco compacto bien producido.

Mientras tanto, los visitantes toman asiento en una de las bancas que rodean al templo. Los niños juegan, uno de ellos persigue implacablemente a un perro callejero y lo golpea con una vara ante la mirada impasible de su piadoso padre.

Las niñas y las preadolescentes aprovechan los pocos años de sus vidas que podrán prescindir de las enormes faldas; poco a poco los feligreses se van aproximando al templo y lo van llenando: hombres a la izquierda, mujeres a la derecha. Algunas de ellas portan con “honestidad” largas faldas ajustadas a la cadera que permiten adivinar, al menos en lo general, la forma y la consistencia de sus cuerpos. Al parecer, con el tiempo las mujeres de la Hermosa Provincia han sabido adaptar los estrictos lineamientos sobre su atuendo a su inherente vanidad. Quizá por ello pululan en la Hermosa Provincia las modestas boutiques donde se ofrecen las faldas (a veces un poquito abiertas, hasta la altura de la pantorrilla), las blusas y los velos con que están obligadas a asistir a la “casa del Señor”.

Para los visitantes el espectáculo sigue siendo tan asombroso como en el primer encuentro. Llama la atención el Huerto de Getsemaní, con su aviario y sus leones de piedra; también el Centro Cultural, donde se encuentra una librería que ofrece revistas de la Luz del Mundo pésimamente editadas en países como Colombia o México, además de videos, postales, historietas religiosas, gorras, playeras, fotografías de Samuel Joaquín y todo tipo de recuerdos. Ahí, los visitantes advierten un letrero amenazante: “Hermano, se te recuerda que este local cuenta con cámaras de seguridad. Evítanos la pena de tener que exhibir tu fotografía”, mediante el cual se pretende disuadir a cualquier posible ladrón, “porque el 14 de agosto viene muchísima gente y no se les puede vigilar a todos”, aclara la encargada del local, una joven despreocupada que repite las frases como Apóstol de Cristo o Pueblo de Dios con naturalidad y despreocupación.

Se ha escrito antes y se corrobora en esta visita que la Hermosa Provincia es una “comunidad total”, donde se puede nacer, crecer, educarse, trabajar y morir sin que sea necesario salir al mundo real.

Clínicas, escuelas, registro civil, deportivos, café internet y cementerio: todo alrededor del gigantesco templo, que permanece ahí como eterno recordatorio de la pertenencia a una comunidad de elegidos, con sus muchas obligaciones y bajo la promesa de la vida eterna.

Después de dar un par de vueltas alrededor del templo, los visitantes se sientan a escuchar los cantos celestiales: “Te amamos, ¡oh, Samuel!, por todo lo que nos das”, dice una de las estrofas. Y como ése, todos los himnos que se escuchan por los altavoces distribuidos en la Hermosa Provincia, al menos todos los que suenan esa tarde cálida de domingo, son alabanzas a Samuel Joaquín Flores.

De pronto las voces celestiales ceden su lugar a una horrenda voz que lloriquea con falsedad notoria anunciando, se infiere, el inicio del servicio esperado.

Los visitantes se levantan, pues, y caminan hacia el interior del templo. Pero, ahora sí, una mujer de vestimentas honestas los intercepta y, amablemente, los conduce con otra, más rechoncha y chapeada, quien les da la bienvenida y los lleva adentro. Tras dar algunas explicaciones concisas, la mujer sitúa a los forasteros en la última banca, como a 40 metros del púlpito donde un pastor de nombre desconocido para la guía (“es que vienen del DF o de otras partes y no los conocemos a todos”) emite lances amenazantes acerca de la ira de Dios y da pie a la intervención de los fieles que esa tarde, según se advierte, han acudido a la casa de Dios a ofrendarle lo único que puede tener algún valor para él: el llanto, la alabanza, la lectura de algún pasaje del Antiguo Testamento o un himno.

Todo el tiempo que los incómodos visitantes observan el servicio son observados también por una mujer que monta guardia detrás de ellos. Cuando la mujer se cansa o se va para atender otros asuntos, su lugar es rigurosamente tomado por otra mujer de igual aspecto institucional. Al mismo tiempo, desde las afueras del templo un hombre de traje azul, muy similar al que usaría un guardaespaldas o un miembro de algún equipo de seguridad privada empresarial, vigila sin discreción las miradas indiscretas de los extraños.

Toca el turno a un joven varón que desea expresarle a Dios su agradecimiento a través de una alabanza. El procedimiento es curioso: el hombre toma el micrófono y, tras agradecer al pastor y pedir oración por el Siervo de Dios, comienza un relato del Antiguo Testamento. Grita, llora, conduce su relato hasta un punto de dramatismo exacerbado y, cada dos o tres palabras, es interrumpido por un “¡Gloria al Señor!” emitido por el oficiante y confirmado por la mujer que monta guardia detrás de los visitantes con un “sí, amén” que suena como un “sí, pues” norteño.

Después de tanto sufrimiento, de tanta ira y de tanto temor a Dios, los visitantes deciden que es tiempo de salir. Son seguidos por la mujer regordeta que, irremediablemente, comienza a hacer aquello para lo que está entrenada: “Dice la palabra del Señor…”

Media hora después los visitantes merodean los alrededores del templo. Observan la placa conmemorativa de la fundación del mismo y leen en voz alta su contenido para que quede registrado en la pequeña grabadora que llevan oculta. Apenas se oye el clic del stop, una presencia se deja sentir en forma de un ligero escalofrío en la espalda: aquel hombre de traje azul observaba la escena tan de cerca y tan sigilosamente que se ha percatado de la maniobra reporteril. Su silencio incómodo y su mirada amenazante son una buena señal de que hay que salir de ahí pronto y dejarle al Pueblo de Dios lo que le toca.

FE CIEGA

En una semana de estancia en Guadalajara el reportero ha podido hablar con varios miembros de la Luz del Mundo. Llama la atención que responden igual a las mismas preguntas, lo que indica que saben siempre qué responder porque están entrenados para hacerlo. El repudio por Ricardo Rocha y los otros periodistas que desvelaron la verdad tras la misteriosa figura de Samuel Joaquín Flores es evidente. El tema de los abusos es recibido siempre con la misma respuesta: “mentira, difamación, obra del diablo, calumnias…”

Interesado en saber más sobre cómo se vive al interior de la comunidad de la LDM, el reportero contacta a Lorenzo Núñez, un albañil que pertenece a la secta desde hace 20 años. Núñez vive en la colonia Lagos de Oriente, vecina de la Hermosa Provincia y de las otras colonias dominadas por la LDM. Se casó con una “hermana” de la iglesia con quien engendró a siete hijos, la menor tiene 12 años y la mayor, 23.

Los motivos por los cuales Lorenzo se dejó convencer por los predicadores de puerta en puerta para acercarse a la Luz del Mundo y rebautizarse bajo sus tácitas leyes son similares que los de otros entrevistados. Tampoco difiere mucho su respuesta cuando se le pregunta en qué le ha ayudado pertenecer a la LDM:

“Bueno, por ejemplo, en no ser vicioso, ser un poco más temeroso de las cosas de Dios, un poquito más respetuoso. Antes había bebida, bailes, mujeres. Ese es el principal cambio que se nota en cualquier persona que es cristiana. Se transforma su forma de pensar y de ver las cosas. Es un cambio total.”

El resto de la entrevista es muy elocuente; refleja el sentimiento general de los fieles del Apóstol de Cristo, su incondicionalidad y su entrega a una fe prácticamente ciega. A continuación se transcribe literalmente:

¿Qué tanto controla la LDM a sus fieles?

No es tanto la Iglesia. Hay una regla de fe que es la Biblia, que es un libro universal para todas las iglesias y ahí dice lo que debes hacer.

¿Si usted es visto bebiendo o haciendo algo “indebido”, qué pasa?

Se nos llama la atención de una manera sencilla, no es un castigo ni mucho menos. Se nos amonesta para no caer en los errores.

La iglesia impone ciertas reglas a las mujeres sobre cómo deben vestirse. Por ejemplo, les prohíbe maquillarse. ¿No es eso una forma de control?

La mujer es atractiva simplemente por ser mujer. En el tiempo de antes no había maquillaje y las mujeres eran hermosas. El maquillaje deteriora tu fisonomía.

¿Qué sensación le provocó el escándalo del 1997?

Ninguna. Sabemos perfectamente en lo que creemos.

¿Dejaría ir a su hija de 12 años a la casa de SJF sola?

(Aquí el entrevistado se incomoda visiblemente y el tono de su voz se torna agresivo)

Hay un orden muy… que se lleva dentro de la Iglesia. Alguien que no tenga nada que hacer, por ejemplo, bajo un orden de nuestro jefe de grupo, no tiene nada por qué ir. Todo es bajo un orden, no es bajo indisciplina.

¿Qué tipo de orden?

Por ejemplo yo pertenezco a un grupo. Es un grupo de casados. Hay “Casados c, Casados c5, c6”

¿Dentro de ese grupo tiene obligaciones?

¿En qué sentido?

Obligaciones dentro del grupo

Tenemos disciplina, que no es lo mismo. Toda la Iglesia se ha formado por cooperación mutua. No es obligatorio.

Nosotros nos toca velar para cuidar el templo, o ayudar en ciertos aspectos. Ayuda mutua. Ayudar a personas enfermas, desempleados, etc.

¿Si por causas de ese orden su hija tuviera que ir a casa de SJF, se lo permitiría?

No tienen por que ir sola, porque no es indisciplina. Nadie tiene que entrar solo o no tiene a qué ir si no tiene algún quehacer.

¿Y si lo tuviera. Si por ejemplo viniera algún ministro de Europa y se requiriera de ella para darle la bienvenida…?

No. No es indisciplina ahí. Si alguien se le invita y se organiza por grupo descendiendo jerarquías.

Pero si fuera invitada. A través de un jefe de grupo, por escrito, a ir a casa de SJF para alguna actividad, ¿la dejaría?

Si va el jefe de grupo, bajo un orden, sí se puede ir. Nadie tiene por qué ir solo. Entonces sí la dejaría.

Si en algún momento alguna mujer de su familia le dijera que sufrió un abuso por parte de SJF, ¿usted le creería?

Hay que comprobar hechos, porque si te acuerdas en aquella ocasión que Rocha hizo todos esos comentarios, nada fue comprobado.

Bueno, pero tampoco se trató de un familiar de usted…

No. Debe haber hechos. Demandas y procedimientos. En nuestro caso no hay nada oculto, las cosas son tan claras como lo ves aquí de día. Comentarios han hecho y no somos los únicos. Nosotros vamos a hablar con base en una regla de fe que es la Biblia.

¿Usted le pediría pruebas a un miembro de su familia?

No es que se pediría, es que se procede. Cuando hay un ilícito se procede. Uno tiene a su encargado inmediato...

¿Usted la llevaría al MP a levantar un acta?

Claro. Pero hasta el momento, de lo que se ha dicho, de lo que se ha murmurado en difamación nada ha sido comprobado, todos han sido comprados. Haga de cuenta que es similar a la política del gobierno.

¿Si llegara a enterarse de que lo que se decía era cierto, se saldría de la LDM?

No creo tal cosa. Y no creo que llegue a suceder.

Y si le dieran pruebas, si llegaran con fotografías…

Mire, usted sabe que hay fotomontajes.

Y si lo viera con sus propios ojos, ¿lo creería?

Tal vez sí.

¿Y se saldría de la Iglesia?

No. Yo tengo, en mi forma de creer, no me baso…Por ejemplo, si usted fuera mujer y quisiera cometer un error y provocar algo, usted puede hacerlo, cuando usted es mayor de edad es responsable de sus actos. Yo tengo una regla de fe y si yo creo que en esa regla de fe está la salvación de mi alma yo voy en base a ella. Una persona después de los 14 años tiene uso del razonamiento. Hasta ahorita no se ha probado nada.

A nosotros se nos enseña a respetar al prójimo y a las autoridades. En mi creer no es el caso que se violen las leyes. ¿Dónde está Rocha ahorita? ¿Dónde está la demás gente?

Algunos ganaron el Premio Nacional de Periodismo…

Ese éxito de esa gente, en tres años dónde va a estar… Así como Rocha estuvo en un nivel muy alto, de mucho prestigio, ahorita ve cómo está.

¿A que cree usted que se debe eso?

El vociferar, el proliferar o querer o llevar agua a su molino para escandalizar y difamar no te lleva a nada bueno.

¿Fue un castigo divino?

Mira, para mí, atentar contra las cosas de Dios, es sagrado y cualquiera que atente contra las cosas de Dios, no esperes que te vaya bien en la vida, y eso te lo digo a ti también, todo lo que hagas para bien vas a tener tu beneficio, pero todo lo que hagas en contra de las cosas de Dios, hay una respuesta de parte de Dios, y eso que te quede muy claro.

¿Qué es la Luz del Mundo?

En el artículo “Los destellos de la Luz. Crónica de una polémica inédita en nuestro país”, el profesor Elio Masferrer, antropólogo e historiador, define a la Luz del Mundo como “un grupo religioso de carácter fundamentalista con un firme control sobre sus integrantes y con una ideología puritana en lo sexual, tradicionalista y algo machista”.

Esa fue la primera impresión de un grupo de académicos invitados por la LDM para conocer su templo sede y su doctrina en general, a principios de 1994.

Tres años después, el suicidio colectivo del grupo Heaven’s Gate, en San Diego, California, motivó la curiosidad del medio periodístico, que según Masferrer, acosó a los investigadores en temas religiosos para que ayudaran a entender dicho comportamiento.

Uno de los investigadores entrevistados fue el profesor Jorge Erdely, director del Centro de Investigaciones del Instituto Cristiano de México, quien catalogó a Heaven’s Gate como una “secta destructiva” y la comparó con otros grupos que habían cometido suicidios colectivos. Cuando los periodistas le preguntaron a Erdely qué grupos religiosos en México eran capaces de actuar así, él respondió: La Luz del Mundo.

Se basaba en una serie de entrevistas realizadas en 1995 por otro investigador, Ricardo Becerra, director del Centro de Investigaciones Religiosas, de California. En esas entrevistas, Becerra preguntó a varios miembros de la LDM si estarían dispuestos a suicidarse a petición de su líder, Samuel Joaquín. Varios de ellos respondieron afirmativamente, aunque dudaban que el Apóstol de Cristo fuera a pedirles algo así.

A la polémica sobre la potencialidad suicida de los miembros de la LDM siguió un escándalo mayor. Un grupo de ex miembros de dicha organización religiosa prestaron sus testimonios a la prensa para denunciar que ellos (hombres y mujeres) y muchos otros miembros de la iglesia habían sido forzados a mantener relaciones sexuales con Samuel Joaquín. Como consecuencia de dichas declaraciones, diversos testigos fueron acosados y obligados a abandonar Guadalajara.

Pese a las múltiples denuncias penales y administrativas levantadas en la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco y en la Secretaría de Gobernación, respectivamente, Samuel Joaquín Flores nunca fue llamado a declarar. Su representante legal, Orestes Sánchez, aseguró a Picnic que los denunciantes “jamás acudieron a ratificar sus denuncias”, por lo que “ni siquiera logró integrarse una averiguación previa”.

La Secretaría de Gobernación, por su parte, incurrió en contradicciones varias veces y, finalmente, aceptó revisar el caso, pero jamás se tomaron medidas.

No resulta extraño que un régimen de las características del priista, que tenía un vínculo probado y documentado con la LDM, se negara en ese entonces, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, a tomar medidas serias contra un grupo al que años atrás había mandado a investigar, pues temía por su proclividad al suicidio en masa.

Para saber si actualmente la Dirección de Asociaciones Religiosas de la Secretaría de Gobernación realizaba una investigación sobre la LDM, Picnic buscó al titular de dicha dependencia, el Dr. Álvaro Estrada Castro, quien se negó a hacer declaraciones o a brindar cualquier información sobre el caso.

Sin embargo, quien piense que no hubo consecuencias por los testimonios de abuso en contra de Samuel Joaquín Flores está equivocado. Uno de los testigos claves, Moisés Padilla, cuyo padre jugó un papel fundamental en la Hermosa Provincia, y que denunció haber sido víctima de la lascivia de Samuel Joaquín en una playa de Nayarit, fue golpeado en dos ocasiones y finalmente fue secuestrado, torturado y abandonado desnudo en terribles condiciones de salud, hecho por el cual se inició la averiguación previa 2984/98 en la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco.

Padilla reconoció a uno de sus atacantes de un archivo de fotografías de la Policía Judicial de Jalisco. Paradójicamente, fue ese cuerpo quien le brindó protección durante algunas semanas después del incidente, hasta que por recomendación de un funcionario del gobierno estatal, Padilla decidió huir para siempre de esa entidad. Se refugió en Estados Unidos, donde consiguió asilo político, pues el gobierno de aquella nación dictaminó que, debido al vínculo probado entre el PRI y la Luz del Mundo, el Estado mexicano no podía garantizar la integridad física de Padilla.

La doctora Lourdes Argüelles, investigadora y activista cubana radicada en California que había indagado por años en el tema de la Luz del Mundo, atestiguó en el juicio de asilo como perito técnico. El caso se recoge y se documenta en un libro que aparecerá en el mercado estadunidense a fines de este año, y del que es coautor el profesor Jorge Erdely.

TRÁFICO DE INMIGRANTES

En entrevista telefónica, Jorge Erdely relata el procedimiento mediante el cual la Luz del Mundo ha impulsado por años la inmigración de fieles de esa secta desde Centro y Sudamérica hacia México. Citando un documento de la Secretaría de Gobernación que está bajo custodia del entrevistado, Erdely refiere que:

“Entre enero de 1993 y noviembre de 2000, el gobierno mexicano expidió un total de 10 mil 262 visas especiales para que miembros de la Luz del Mundo entraran a México en calidad de ministros de culto. De ellas, cinco mil 86 les fueron concedidas a ciudadanos salvadoreños, tres mil 154 a colombianos y las mil 700 restantes se repartieron entre personas de otras nacionalidades.”

Según Erdely, quien cita como fuente al ex ministro de Cultura de la LDM, Fernando Flores González, el trámite ilegal de la visa se le cobraba muy caro a los inmigrantes, quienes incluso se quejaron de ello mediante una carta dirigida al propio Samuel Joaquín Flores.

Erdely coincide con la doctora Lourdes Argüelles en la hipótesis de que la celebración de la Santa Cena (que no es otra cosa que el festejo por el nacimiento de Aarón Joaquín) sirve para traer a México a miles de inmigrantes a quienes después se les busca introducir a los Estados Unidos, donde trabajan en la construcción de los templos de la LDM en condiciones casi esclavizantes.

El activismo de Argüelles respecto a este tema se tradujo en la clausura de la construcción de uno de esos templos en Ontario, California, donde mujeres y niños trabajaban hasta la media noche y en condiciones paupérrimas. La cadena estadounidense NBC transmitió un amplio reportaje al respecto.

A SAMUEL LO QUE ES DE SAMUEL

Pese a las acusaciones por abusos sexuales en contra de Samuel Joaquín Flores, el 14 de junio de 2004 el Auditorio Nacional se llenó de fieles que festejaban los 40 años de “misión apostólica” del Siervo de Dios. Al evento fueron invitados numerosos funcionarios del gobierno capitalino. La mayoría de ellos no asistieron, pero enviaron representantes. Andrés Manuel López Obrador El otorgó un reconocimiento a Samuel Joaquín Flores por su labor y por su liderazgo de 40 años al frente de la secta más polémica en la historia de este país; lo hizo mediante un representante: envió a Joel Ortega, actual secretario de Seguridad Pública del DF y ex delegado en Gustavo A. Madero, donde el flamante templo de la Luz del Mundo se construye desde hace años y llama poderosamente la atención de quienes pasan por el rumbo de la Raza, donde ya se alza monumental.